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En un millón de rostros: tus ojos claros. Canción popular sudamericana. Te amo. No con luz plena, a la vista de todos. Te amo en la sombra silente tras la puerta cerrada, en la madrugada insomne; cuando se que mi pensamiento no podrá ser escuchado. Te amo con voz queda y mirada huidiza, como si el amarte fuera una trasgresión inconfesable. Pero te lo digo desde lo alto de un puente peatonal, o cuando quedo sola al final del andén, cada que dejo pasar otro tren subterráneo. Te amo sin esperanza y como descubierta en falta, con el sentimiento oculto, como si temiera ofenderte; como si al amarte violentara el orden natural de todas las cosas. Pero te lo vuelvo a decir en medio de la noche, cuando cuelgas impaciente el teléfono después de que nadie respondió, o cuando veo tu espalda alejándose, con la terrible conciencia de sólo ser parte de tu paisaje urbano. Te amo. Y la ciudad guarda mi secreto en sus calles atestadas, en su tránsito lento y en su estruendo industrial. Porque, avergonzada de mi silencio, lo murmuro tardíamente cuando aceleran los motores, cuando se encienden las máquinas, cuando giran los juegos mecánicos de las ferias. Cuando busco tu mirada añil en rostros anónimos, difusos e imprecisos, hasta que aparece tu sonrisa; esos días en que te retrasas cuando vienes a verme, y me cuentas tu vida frente a una taza de café. Compartido por Muñeca rota
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